Vino de Roca con su bolsito cargado de ilusiones y una manzana ilustrativa para no extrañar tanto. Impregnado con sus (brevísimas) experiencias deportivas frustrantes con el Depo, en su (patético) intento de poder llegar a primera, pasó los obstáculos y desafíos de la gran ciudad a puro chamuyo, heredando aspectos de su padre Ceferino. Poseedor de una zurda temible (para los tobillos), juego (poco) elegante, cabeza levantada y con la pisada característica de la bocha contra el suelo, es el centro de (algunas) miradas en cada desempeño futbolístico. Innovador, sorpresivo, desordenado, bohemio, son marcas registradas de este roquero que está entre nosotros y pide pista al grito de “¡Cipo es la puta de Neuquén!”. En definitiva, una caja de Pandora, nunca sabés para donde va a salir, es lo que lo caracteriza y por eso es tan especial para nosotros.
Frase de cabecera: “Ya estoy saliendo, llego en 15”
Filósofo preferido: Sri Sri Ravi Shankar
Lo encontrás siempre: escápandose de una clase antes de tiempo
Peor puteada recibida: “Vos recursaste el Taller de Datos, ¡dos veces!”