Todos somos peronistas. Al menos el resultado del 14 de agosto confirma una tendencia: el 70.4 % de los votantes eligió a un candidato peronista para ocupar el sillón de Rivadavia. Ahora, ¿todos somos peronistas? El peronismo es una fuerza política derivada del tradicional Partido Justicialista creado en 1947 por Juan Domingo Perón. A partir de entonces, con Perón o sin él, en su nombre o en su memoria, cientos de políticos auguraron llevar adelante los ideales y las políticas que representaban al Partido o al mismísimo General. Entonces apareció Héctor Cámpora, López Rega, Herminio Iglesias, Antonio Cafiero, Carlos M$n$m, Eduardo Duhalde, CarlosRuckauf, Daniel Scioli, Néstor Kirchner, (¿Francisco De Narváez?), Cristina Fernández. Todos son peronistas, al menos autoproclaman serlo en su discurso.
Las elecciones del 2011, introducen una vez más el debate sobre qué es el peronismo. Durante varias décadas, facultativos, intelectuales y militantes han manifestado sus opiniones diversas sobre las contradicciones propias del movimiento peronista, pero sin dudas, aún no han llegado a ningún acuerdo. ¿Por qué? Porque el peronismo es la conjunción de varias nociones. Los más sabios dirán que el peronismo es aquello que impulsó Perón del 45 al 55´, es decir, varias políticas para fortalecer el Estado de Bienestar. Las “20 verdades peronistas” serían similares a las tablas de los mandamientos de Moisés.
Otros dirán que en la proscripción de Perón y del peronismo, incluso hasta el golpe de Estado de 1976, las ideas peronistas y su accionar eran consideradas subversivas y terroristas. Claro, ahora los cabecitas negras sabían leer y escribir, pero también participaban políticamente, manifestaban, luchaban. Lo cierto es que “tercera posición” era parte de la retórica del General para convencer a sus adeptos de que la Revolución era antidemocrática y que el orden establecido había que cuidarlo. Eso también es el peronismo. 
Y en el Siglo XXI, el discurso peronista oficial, se proclama contra las políticas neoliberales impulsadas en 1990 por otro peronista (el innombrable). Todos saben que el riojano vendió los activos del país al peor postor, que incrementó los índices de desocupación hasta el caos social. Contra ese accionar, aparecieron Néstor y Cristina para impulsar, desde el peronismo, políticas de nacionalización y, de alguna manera, redistribución igualitaria para el “pueblo”.
Ahí está la clave. El “pueblo” es la herramienta del peronismo. En nombre de él se han ganado internas, elecciones, disputas ideológicas e insultos del FMI o el Banco Mundial. Hasta el moderno partido conservador, el PRO, hace alusión al pueblo, disfrazando el término bajo el nombre de “vecinos”. Es obvio, el “pueblo” son los “negros”, son la plebe, son los “peronchos”. Lo cierto es que el peronismo parece gobernar los próximos cuatro años, y esa será la voluntad del pueblo.