Los medios de comunicación están un tanto perdidos. El número obtenido ayer por Cristina les barrió la base sobre la cual construían su relato.
La pregunta de la noche fue: ¿por qué fracasó la oposición? Uno puede realizarse dicha pregunta luego de un balotaje o cuando los números son muy parejos y la fuerza segunda y tercera no llegan a ponerse de acuerdo. Pero lo de ayer no es un fracaso de la oposición, ni un triunfo del oficialismo. Es la muestra de que el electorado elige sin dudas que quiera continuar como está.
La señal positiva es que, por detrás, hay un triunfo cultural. Se rompió el discurso mediático y la clave Clarinista. No creo que semejante porcentaje pueda ser atribuido al clientelismo, por eso se votó en contra de lo que opinan todos los medios de comunicación. Es algo positivo, así fuera Cristina o cualquier otro Gobierno. El voto tiene que decidirse en la calle, no en los medios. En lo que uno ve y percibe, no en lo que le cuentan.
Los medios se cansaron del análisis. Hablaron de cambio en el clima político, de que el panorama para octubre era más complejo. Las elecciones que se jugaban eran vistas como fenómenos de proyección nacional.
Intento evitar quedar del lado kirchnerista. Lo que me gusta pensar es en que la ciudadanía eligió por sus propios medios. Y en que es necesario atravesar al kirchnerismo desde adentro para exigirle todo lo que falta. Quizás, espero, esto implique un recupero de la profesionalidad del periodista. De su mirada. Aunque si nos guíamos por las editoriales, todo sigue igual. Todo es un verdadero asco, como la mitad de los argentinos…

