- Má, ¿no te parece que los candidatos deberían ser más sinceros a la hora de hablar con semejantes números en contra?
- A pesar de todo, no podés incinerarte…-dijo ella.
A los pocos minutos, la imagen de Adrián Pérez (vice de la Coalición Cívica) se apoderaba del televisor. No había nadie y la escena era pura soledad. Fue quizás el único que se cansó de hablar de triunfo cuando los números le eran contundentes, en su contra. Fue sincero y dijo que la elección había sido muy mala. Se suicidó. Comenzó a reir y detrás empezó a crecer un aire de incomodidad. Había decidido no querer ser parte de la televisación de la política, esa que te obliga a mostrarte contento a pesar de la derrota. Canal 13 cortó el mensaje cuando rozaba lo bizarro y fue hacia la editorialización de Eduardo Van Der Kooy. A quien también cortaron para ir a las palabras de Francisco De Narváez. Y así todo el tiempo… ¿Carrió? Muchos aseguran que tuvo contactos con Victor Sueyro.
No hay nada mejor que ver hablar a los candidatos luego de una elección. Cada uno de ellos juega su sentido, su relato, su realidad. Ayer, uno de los grandes protagonista fueron “los papelitos”. Éstos explotaron en todos los búnkers de los candidatos principales para hablar de triunfo y festejos. Pero el signo de que algo no anda bien llega cuando todos ellos inician su discurso de la misma manera: “Lo primero que hay que hacer es felicitar a todos los ciudadanos que ayer dieron una muestra de democracia, lo que habla de la madurez de la sociedad, algo que nos pone tremendamente contentos…” .
Jorge Altamira fue otro de los que festejó. La triste actualidad de la izquierda que no llega ni a un 5% fue desviada hacia la efusividad por haber obtenido la representación necesaria para las elecciones de octubre. Son ellos quizás los que más deban agradecer la reforma política, porque obligó a toda la izquierda a juntarse bajo una sola figura, algo que siempre fue un gran impedimento. Su discurso fue tremendamente revolucionario: llamó a formar nuevamente la Internacional Socialista y habló de que “mañana (por hoy lunes) los diarios del mundo hablarán del triunfo de la izquierda“. Todavía estamos buscando algún titular…
En la UDESCO, la escena fue extraña. Ricardo Alfonsín salió a hablar para afianzar esa fuerza que acumula el segundo (la segunda fuerza del país), pero los números fueron muy bajos para tener algún tipo de representatividad. Su cara denostaba angustia y sus argumentos rondaron por la necesidad de seguir construyendo acuerdos. Es decir, amigos radicalista, Alfonsín está dispuesto a todo para terminar de hundir el prestigio de un partido con mucha historia. Tal es así, que en la provincia de Buenos Aires tuvieron que llevar un candidato peronista. Cuando vio que ya no tenía más por decir, llamó al estrado al colorado. Éste habló de triunfo (en ese momento iba el 20% y luego bajó al 16%), cuando a su lado tenía a un muerto político. Se lo notó incómodo con la escena y seguramente hubiese querido festejar de otra manera. En su interior pensaba: “fui más que vos”. Dicen sus asesores que éste sería su próximo slogan.
Finalmente, Eduardo Duhalde fue uno de los últimos en hablar. Estaba dolido y sólo pudo decir que él era un peronista de Perón y Evita. Estuvo hasta altas horas de la noche reunido con Héctor Magneto.
“Duhalde, eso no se hace eh. Me quisiste impugnar la boleta y te bajaste de la interna. Eso no Duhalde. Te hacés llamar la oposición y no sacaste más del 13%, Duhalde. Dijiste que íbas a obtener un 27%, Duhalde…”. Alberto Rodríguez Saá dixit.