“Ya no se puede vivir más”, frase que impone Mirtha Legrand en los hogares, en los almuerzos, en las charlas de café. “Ya no se puede salir ni a la calle”, otra reflexión extraordinaria de alguien que, la última vez que caminó por la ciudad de Buenos Aires, fue en 1976 y lo hizo sin problemas, y nadie le hizo nada, y por algo será ¿no?
Claro que, si bien la “realidad” se construye, es cierto que existen robos en la metrópoli porteña, que hay asesinatos y secuestros, e incluso, es probable que las personas sientan una “sensación de inseguridad” si deben cruzar a la madrugada la Plaza Miserere. Ahora, ¿es verdad que ya no se puede vivir? ¿Es verdad que la “gente” ya no sale a la calle? ¿Qué hay de cierto de los 200 mil dólares que aportaron Garcé y Pozo para ir al mundial?
Más allá de los trascendidos mediáticos, extensas notas y apartados aparecen en distintos medios de comunicación alertando a la sociedad sobre los “reales” riesgos que corren a la hora de circular “de casa al trabajo y del trabajo a casa”, como diría el General. Hasta los políticos utilizan Internet como una herramienta para propagar el “miedo” por la red (cada vez más) social.
Si el mapa de la inseguridad de Francisco De Narváez fue un intento por esquematizar y distribuir el “miedo” por zonas geográficas, el mapa de robos de motochorros que propone el GCBA es directamente una pelotudes. El nuevo proyecto de ley para “combatir la inseguridad”, consiste en la prohibición de llevar un acompañante en las motos que circulen por el Macrocentro durante el horario bancario, y también en las principales avenidas, y en los fines de semana, y en las protestas de motoqueros y en los delivery de Villa Lugano.
Si Clarín habla de 21 casos por día, Crónica menciona 15, y el INDEC informa un “motochorro” por semana, queda claro que la realidad se construye, y sino todos los actores sociales deberían ir al oftalmólogo para adecuar su “punto de vista”. Mientras tanto, FROYD sigue mirando con el tercer ojo y ayuda a nuestros lectores a comprender el acontecer de los hechos de la vida cotidiana. FROYD también construye su realidad.