Buenas tardes compañeros bolivarianos. Hoy regresé al país luego de una extensa y provechosa gira por Europa, Asia y África. En el continente viejo anduve por China y la hermosa India; por la ex URSS en España y Grecia, y por el sur de África en Sudáfrica. Antes de que me ataquen, confieso que ví varios partidos del mundial, y como todos los mandatarios del planeta, también soplé las vuvuzelas y hasta me saqué una foto con Maradona. Pero acá no vamos a debatir la importancia que los sudamericanos tienen en el mundial, sino trataremos la declive de los europeos en todas sus líneas.
En primer lugar, desembarqué en Madrid, invitado por Zapatero, para ver la final de la Champion Ligue pero como legué un día después, nos fuimos al Parlamento a escuchar a los congresistas debatiendo sobre los ajustes en los sueldos de los empleados públicos. “Qué si no bajamos los sueldos no llegamos al Mundial de Brasil”, dijo un integrante del PSOE (Partido Seudo-Obrero Espanish). Otro contestó: “sin demanda no hay oferta, si quieren recortes, gilipollas, no les daremos las tijeras”. El combate terminó por fallo dividido: 50 heridos y 50 se salvaron cagando.
Aisito, dejamos la península Ibérica y aterrizamos, gracias a un tal Zeus, en Atenas. Salteamos unas barricadas de jóvenes entusiastas e ingresamos al Parlamento Helénico. Me presenté ante el guardia y entré al recinto histórico. Los políticos me saludaron, el presi Karolos Papoulias me dijo una palabras de agradecimiento (eso creo) y durante 30 minutos expuse la importancia de la nacionalización de los recursos del estado, la desventaja de tomar las recetas del FMI, el no pago de la deuda externa. Todos me miraron atónitos, algunos se animaron a aplaudir, otros insultaron a los que aplaudían y de repente, aparecieron golpes y sillas por el aire.
Ahí me acordé que en Grecia “arde Troya” y me refugié en la embajada boliviana hasta la huída al Extremo Oriente.
Luego, viajamos con nuestra delegación a “la China”, una potencia mundial que crece mas rápido que el descontento de los sectores progres-bolivarianos que admiraban a Obama. Recorrimos el museo de Mao, la casa de Mao, la montaña Mao y también a sus antepasados. China es un ejemplo claro de que la Internet no es fundamental para el crecimiento de una sociedad. Por ende, creo que Bolivia está cada vez más cerca del primer mundo y que Estados Unidos no pasa a la próxima década.
Finalmente, llegué a casa. Parece que el clima dejó de ser tormentoso y que la oposición quiere entrar en razón. Mientras tanto, “Alvarito” sigue mandando sms a Cristina y “Mishelle” ya no me responde. Saludos y hasta el próximo viaje.