A pocas horas del inicio del Mundial de fútbol hemos logrado, mis queridos lectores, un golazo para la justicia. Luego de meses de ser censurado por robarme lapiceras del escritorio de Ingrato Chiche, he conseguido que FROYD ponga cable en mi casa y, de esta forma, mirarme todo el Mundial. Así es, el Portal Inconsciente va a cubrir el evento deportivo más importante. No estoy en Pretoria, pero por lo menos la tele es a color.
Mucho se habló sobre las similitudes de este mundial con aquel conseguido en el ’86. La clasificación fue milagrosa, hubo una película argenta ganadora del Oscar, “Tito” Vázquez es el técnico del equipo de Copa Davis, en Argentina la pobreza es un problema, la “Chiqui” Legrand sigue invitando gente re interesante para sus almuerzos, el “Tolo” Gallego tiene una panza de quintillizos y el “mano y gol, es gol” que sigue vigente. Pero a la hora de que empiece a rodar la pelotita todos sabemos de quien dependemos, sí señores, de Sir Sebástian Veron.
También se habló mucho sobre la selección de Ariel “no soy una mula” Garcé. Se lo justificó a partir de la charla hiper motivacional para enfrentar al poderoso elenco de Haití. “Sin su charla previa, los jugadores ni sabían contra quién jugaban”, dijo Villani. Pero quizá lo más relevante de todo esto, es que por fin Garcé va a cumplir un sueño. Y no me refiero a jugar una Copa del Mundo, sino que el año que viene cuando elija jugar con la selección argentina va a poder ponerse entre los once titulares en la Play Station, y dejar de editar a Coloccini.
Lejos de ser SudAfrica el lugar donde se va a vivir más apasionadamente el Mundial, hay que recalcar el verdadero punto de encuentro de todos los hinchas. Queda aquí en Argentina señores. Desde las olas inmigratorias de principios de siglo, que le dieron el mote de “crisol de razas” al país, es justo decir que el barrio de Once concentra a los seguidores de los más diversos países. Allí se escucharán, aunque tan sólo sea en la primera fase, los gritos disfónicos de ghaneses, nigerianos, paraguayos, japoneses y coreanos sureños y norteños, y por qué no también de algún vendedor de garrapiñadas.
El Mundial ya se juega, y como siempre gritemos ¡¡¡VAMOS ARGENTINA!!!
Hasta la próxima amiguitos…
