Esto no va más. Es hora de superar el clima de censura y poner los puntos sobre las íes. La presión es tan grande que ningún medio quiso publicar la noticia. Innumerables colegas manifestaron su solidaridad en privado, pero nadie fue capaz de tirar la primera piedra, por temor a posibles represalias. Lo cierto es que desde hace aproximadamente un mes, varios de los columnistas de este portal están recibiendo llamados intimidantes y amenazas explícitas. Pero eso no es todo, lo peor es la falta de compromiso por parte de la cúpula directiva de FROYD para repudiar este serio ataque a la libertad de expresión.
Sin dudarlo un instante, me puse a investigar. La decepción no pudo ser mayor al comprobar que ciertos accionistas de lo que consideraba una gran familia están detrás de todo el asunto. Este portal, mi segunda casa, está pasando un momento de quiebre que definirá su futuro a corto y largo plazo. Incluso este humilde artículo corre riesgo de tener sólo unos segundos on line, espero que alcancen para que mi mensaje sea retransmitido y llegue a inscribirse en la opinión pública nacional.
Las causas de todo esto no están claras, como no está claro por qué PPT tiene tres programas al aire si va a pasar lo mismo en cada uno de ellos día tras día, y mucho menos se sabe de dónde saca fuerzas Nico Repetto para seguir intentando ser conductor televisivo. Pero en última instancia, no importan los motivos, lo cierto es que se está atacando a lo más puro, que es el periodista argentino. Y el enemigo está dentro de nuestro hogar. Ante esto quiero reafirmar mi compromiso inclaudicable para con mis lectores, y espero generar un contagio en mis (fundadamente) aterrorizados colegas. FROYD: ¡no te tenemos miedo! Lo que no pienso hacer bajo ninguna circunstancia es renunciar, ya que si me despiden la indemnización pautada me permitiría viajar al mundial para replantearme cómo seguir mi carrera periodística.
Quiero aclarar que en un principio pensé que el intento de censura tenía que ver con algún sector del gobierno en desacuerdo con nuestra independencia periodística, pero esta hipótesis quedó descartada ya que mucho más fácil hubiera sido “adornar” nuestra independencia, opción todavía disponible para el funcionario que así lo decida. De todas formas, no me hago ilusiones, con un gobierno que supuestamente compra periodistas como Juan Miceli, pero no tiene caja suficiente para los Morales Solá y Luis Majul, opciones siempre potables para hacer lobby. En fin, cuesta comprenderlo. Por lo pronto, ya me anoté en la nocturna, pero todavía no me llegó la Netbook.