Se me escapó la neurona

Estoy de espaldas a mi televisor. No es difícil hacerlo, aunque a veces parezca que sí. Pero es cautivante. Sigue hablando ahí atrás mío mientras me pongo a pensar y escribo. ¿Por qué es tan difícil apagarlo? ¿Tendré miedo de defraudarlo, hacerlo enojar y que ya nunca más vuelva a prender? ¿O es que el libro de Camus que me espera está más lejos y me da fiaca ir a buscarlo? Hace rato que me da vergüenza los personajes que hemos creado. Los que miramos y hacemos que se vuelvan famosos. Con plata. Porque elegimos creer que una modelo puede darnos las noticias. Era fanático de la tableta de chocolate FelFort, pero ahora me da repugnancia comprar una. Lo mismo para toda la gama de galletitas Kraft. Estoy optando por las Don Satur, siempre y cuando no vea a Satur paseando por los canales.
Un hombre, de poco lenguaje, me dice a través de la pantalla que está por presentar un proyecto para que vuelva la colimba. Quiero frenarlo pero no puedo. Le doy al botón “power”. “Ingenuo”, me digo y sigo creyendo que así pude pararlo. Justo tengo enfrente a dos mosquitos, se parecen bastante al que aparece en los afiches del dengue. Me da miedo. Me da miedo la convivencia. No en pareja, la que puedan llegar a tener la Policía Federal y la Policía Metropolitana. Ah, si ven, oyen, saben o sospechan algo de alguien, no se olviden de llamar al 911. Así es más seguro.
No todo es malo. No todo es malo si al final de lo único que tenemos que hablar es de lo que pasa en la tele. Sí, ya lo se. Por suerte con los amigos uno se ríe de cómo vivimos las mismas situaciones. “Che, no se si mi jefa me tira onda o no”. Decía, por lo menos a veces alguien se anima y le dice “necia” a la vieja. Sí, toma. O un “seguila mamando Pasman” y se nos pone la piel de gallina. O los archivos de TVR. Tendenciosos sí, pero reveladores también.
¿Mato al mosquito o no? ¡No le demos lugar al dengue!
Tengo ganas de decir lo que dicen todos: “como decía mi abuelo” y ahí te tiran la frase. La único que más recuerdo de mi abuelo es una que decía: “Que hijo de puta, cómo puede ser que el “piojo” López tire esos centros”. La dijo mucho durante el Mundial Francia `98. Mi abuelo no está más. Pero mi abuela sí. Y me dice que no para de juntar billetes. Está chocha. “Estoy ahorrando”, me dice. “¡Gastatelo abuela!”, le digo yo.
Me voy. O dejo de escribir. Tognetti está hablando. “Hay no sólo una crisis política y social, también es cultural”, dice después de ver un informe. ¿Y vos qué tipo de televisión hacés? Paquete.

neuronaEstoy de espaldas a mi televisor. No es difícil hacerlo, aunque a veces parezca que sí. Pero es cautivante. Sigue hablando ahí atrás mío mientras me pongo a pensar y escribo. ¿Por qué es tan difícil apagarla? ¿Tendré miedo de defraudarla, hacerla enojar y que ya nunca más vuelva a prender? ¿O es que el libro de Camus que me espera está más lejos y me da fiaca ir a buscarlo? Hace rato que me da vergüenza los personajes que hemos creado. Los que miramos y hacemos que se vuelvan famosos. Con plata. Porque elegimos creer que una modelo puede darnos las noticias.

Era fanático de la tableta de chocolate FelFort, pero ahora me da repugnancia comprar una. Lo mismo para toda la gama de galletitas Kraft. Estoy optando por las Don Satur, siempre y cuando no vea a Satur paseando por los canales.

Un hombre, de poco lenguaje, me dice a través de la pantalla que está por presentar un proyecto para que vuelva la colimba. Quiero frenarlo pero no puedo. Le doy al botón power. “Ingenuo”, me digo y sigo creyendo que así puedo pararlo. Justo tengo enfrente a dos mosquitos, se parecen bastante al que aparece en los afiches del dengue. Me da miedo. Me da miedo la convivencia. No en pareja, la que puedan llegar a tener la Policía Federal y la Policía Metropolitana. Ah, si ven, oyen, saben o sospechan algo de alguien, no se olviden de llamar al 911. Así es más seguro.

No todo es malo. No todo es malo si al final de lo único que tenemos que hablar es de lo que pasa en la tele. Sí, ya lo se. Por suerte con los amigos uno se ríe de cómo vivimos las mismas situaciones. “Che, no se si mi jefa me tira onda o no”. Decía, por lo menos a veces alguien se anima y le dice “necia” a la vieja. Sí, tomá. O un “seguila mamando Pasman” y se nos pone la piel de gallina. O los archivos de TVR. Tendenciosos sí, pero reveladores también.

¿Mato al mosquito o no? ¡No le demos lugar al dengue!

Tengo ganas de decir lo que dicen todos: “como decía mi abuelo” y ahí te tiran la frase. La única que recuerdo de mi abuelo es una que decía: “Que hijo de puta, cómo puede ser que el “piojo” López tire esos centros”. La dijo mucho durante el Mundial Francia `98. Mi abuelo no está más. Pero mi abuela sí. Y me dice que no para de juntar billetes. Está chocha. “Estoy ahorrando”, me dice. “¡Gastatelo abuela!”, le digo yo.

Me voy. O dejo de escribir. Tognetti está hablando. “Hay no sólo una crisis política y social, también es cultural”, dice después de ver un informe. ¿Y vos qué tipo de televisión hacés? Paquete.

Acerca de Mandarina Mecánica

El hombre que se decidió a escribir convencido de que los filósofos sólo se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos y él llegó para transformarlo. Si algo lo caracteriza es que no tiene compromisos con nadie, ni siquiera con FROYD, y eso lo hace independiente.
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2 respuestas a Se me escapó la neurona

  1. Sebastián dice:

    Yo banco los bloques de TVR, nadie resiste a un archivo!! A veces se ponen un poco denso, pero los banco. Como a FROYD!!! jajaja
    Saludos Che

  2. Sebastián dice:

    Yo banco los bloques de TVR, nadie resiste a un archivo!! A veces se ponen un poco denso, pero los banco. Como a FROYD!!! jajaja
    Saludos Che

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