Ir a la cancha, es folklore, es risas, es lágrimas, es lo que nos lleva cada domingo con ilusiones renovadas y la garganta cargada de un grito que limpia las angustias de la semana, es colores, es magia, es ese abrazo que dura una eternidad (aunque sólo sea un minuto reloj), es esa sensación de ver a miles de personas totalmente diferentes como hermanos, como pares; es desahogo, es union (no, no de Santa Fe). Todo esto es lo que produce ir a la cancha. Por eso es que lo aconsejaremos sobre cómo estar preparado para vivir ese momento único si es que nunca lo hizo ni concurrió a un estadio.
Claves para ir por primera vez a la cancha:
Si la última vez que fue a la cancha fue a ver un partido a beneficio de la “Fundación Pupi”, nada será igual. Desde el vamos, las entradas serán más caras y el protagonista no será Eber Ludueña o Pablo Echarri, sino un jugador de verdad. Vaya mentalizado que usted es el extraño y no los demás porque estén todos vestidos iguales o porque le quieran convidar un porro. Si ve que al entrar está vacío en el medio de la tribuna, no es porque ahí haya hormigueros, sino porque la hinchada denominada barrabrava se alojará allí de un momento a otro. Tenga bien dirigirse hacia otro sector. Si ve que hay mucha gente es que su equipo anda bien, si ve que no hay gente es que anda mal y si usted por casualidad es de Racing no se asuste, no es que ande mal, sino que no tiene gente. Finalmente, llegado el caso que su equipo haga un gol, caerá unos metros hacia abajo producto de la avalancha ocasionada por el hijo de puta que está arriba suyo y mediante un efecto dominó, en apenas unos instantes, se encontrará al lado de gente que jamás vió hasta ese momento. Sin lugar a dudas, después de ese día, usted volverá a su casa con un regocijo de placer superando enormemente al sexo oral que le practica su pareja diariamente.
Acuérdese siempre que el futbol no idiotiza, no interfiere en su vida ni en su rutina, no le quita los problemas, sino que le regala un momento en el que nada importa, le brinda ese paralelo en su vida en el que lo más importante es que ese equipo al que ama tanto meta un gol para desatar toda la euforia que uno tiene guardada en un torrente de emociones que no tiene igual, para apretar bien los puños y sentir la adrenalina fluyendo, para vibrar y sentir, gritar y llorar. Es una vez a la semana. El futbol nace y muere los domingos, por lo menos para equipos como Independiente que hace tanto que no juega una Copa.
Cuando vea que su pareja le reclame tiempo y usted siga yendo a la cancha dígale: “explicame porque me amás y yo te voy a explicar por qué amo ir a la cancha”. El fútbol no es una cuestión de vida o muerte. Es algo mucho más importante.