Me encontré con JACOB en la esquina de Niceto Vega y Juan B. Justo. Y estuvimos charlando por un tiempo largo. Por suerte tenía el mp3 y me animé a grabar la conversación. Era de noche y habíamos tomado mucho en la puerta de Esperanto, porque no nos dejaron entrar. Aquí, la desgrabación literal:
- Y ahora –proseguí- compara el tratamiento que los medios dieron al proyecto de la Ley de Medios y compáralo con el estado imaginario de nuestra sociedad, según el mayor o menor grado de educación.
- ¡Extraño cuadro y extraño cautivos! –exclamó
- Semejantes a nosotros –dije.
- Y ante todo, ¿crees tú que en esa situación puedan ver, de sí mismos y de los que están a su lado, alguna que otra cosa fuera de las sombras que proyectan los noticieros, al resplandor del Grupo, sobre el fondo de la caja boba expuesta a sus miradas?
- No –contesté-, porque están obligados a tener inmóvil la cabeza durante toda su vida.
- Y en cuanto a las verdades que transmiten quienes caminan por fuera proyectando esas noticias, ¿podrán conocer otra cosa que no sea lo que ellas dicen?
- ¿Qué más pueden ver? -dije.
- Y si la mayoría recibe la misma información desde todos los lugares, ¿no juzgáis que considerarían real esas noticias que ven?
- Necesariamente.
- ¿Y qué pensarían si en el interior de sus casas hubiera un eco que repitiera las palabras que oyen de los canales? ¿Creerían oír otra cosa que la voz de los noticieros que desfila ante sus ojos?
- ¡No, por Zeus! –exclamé.
- Es indudable –proseguí- que no tendrán por verdadera otra cosa que no sea las voces e informaciones de esos noticieros artificiales.
- Y suponiendo que allí hubiese honores, alabanzas y recompensas establecidas entre las personas para premiar a quien creyera con mayor agudeza las noticias errantes y recordara mejor cuáles pasaron primeras o últimas, o cuáles tienen mayor o menor color amarillo, y que por ello, fuese el más capaz de predecir que es lo que da un punto de rating…
- Considera ahora –proseguí- lo que naturalmente sucedería si se los librara de sus cadenas, a la vez que se los curara de su ignorancia.
- Si a uno de esos cautivos se lo libra de sus cadenas y se lo obliga a ponerse súbitamente de pie, a volver la cabeza, a caminar, a mirar la luz, todos esos movimientos le causarán dolor, y el deslumbramiento le impedirá distinguir la realidad cuya sombra veía momentos antes.
- ¿Qué habría de responder, entonces, si se le dijese que momentos antes sólo veía vagas distorsiones y que ahora, más cerca de lo real y vuelta la mirada hacia la comunidad, goza de una visión verdadera?
- Supongamos, también, que al señalarle cada una de las noticias que pasan, se le obligara, a fuerza de preguntas, a responder qué eran; ¿no piensas que quedaría perplejo, y que aquello que antes veía habría de parecerle más verdadero que lo que ahora se le muestra?
- Mucho más verdadero –dije.
- Y en caso de que se lo arrancara por fuerza de la caverna de su casa –proseguí- haciéndolo subir por el áspero y escarpado sendero y no se lo soltara hasta sacarlo a la luz del Sol, ¿no crees que lanzará quejas, pedidos de institucionalidad y gritos de cólera? ¿Podrán sus ojos distinguir a Ricardo Alfonsín de Raúl Alfonsin?
- Al principio, al menos, no podrá distinguirlos –contestó.
- Si no me engaño –proseguí-, necesitará acostumbrarse para ver que existen otras cosas.
- Sin duda.
- Después de lo cual, reflexionando, llegará a la conclusión de que estuvo gobernado, en su mundo visible, por lo que le contaban los canales.
- Si recordara entonces su antigua vida y el “saber” que allí se tiene, y pensara en sus compañeros de esclavitud, ¿no crees que se sentiría dichoso con el cambio y se compadecería de ellos?
- Seguramente –contesté.
- Y ahora considera lo siguiente –proseguí-: supongamos que ese hombre desciende de nuevo a la caverna porque ha vuelto Marcelo y va a sentarse en su antiguo lugar, ¿no quedarán sus ojos como cegados por los culos, al llegar bruscamente?
- Desde luego –dije.
- Y si cuando su vista se halla todavía nublada, tuviera que competir con los que continuaron encadenados, dando su opinión sobre aquellas creencias y puntuaciones de un bailando, ¿no se expondrá a que se rían de él? ¿No le dirán que por haber apagado el televisor ha perdido la vista y que entonces ni siquiera vale la pena intentar el ascenso? Y si alguien ensayara liberarlos, ¿es que no le matarían?
- Con toda seguridad –dije.
Escribir precisamente para intentar liberar de las cadenas de la ignorancia a los conciudadanos.
Pingback: Bitacoras.com
Pingback: Bitacoras.com
Probablemente haya que “contemporanizar” los estudios en Comunicación y empezar a descartar el concepto de mediación introducido por Barbero para hablar de “influencia mediática poco resistida”. Esa poca resistencia es a la que hay que apuntar. Porque, y cada vez con más énfasis, recibimos el contenido mediático sin hacerle un sólo cuestionamiento. Y más en estos tiempos donde existe un funcionamiento casi de conglomerado. Saludos froydeanos, y dejen de mamarla.
Probablemente haya que “contemporanizar” los estudios en Comunicación y empezar a descartar el concepto de mediación introducido por Barbero para hablar de “influencia mediática poco resistida”. Esa poca resistencia es a la que hay que apuntar. Porque, y cada vez con más énfasis, recibimos el contenido mediático sin hacerle un sólo cuestionamiento. Y más en estos tiempos donde existe un funcionamiento casi de conglomerado. Saludos froydeanos, y dejen de mamarla.