Viernes por la tarde. Sanatorio de la Trinidad. Sin recibir ningún parte médico alentador y luego de una guardia exhaustiva esperando alguna mejoría de Mercedes Sosa, vemos entrar al Padre Luis Farinello, muy probablemente con el objetivo de darle el Sacramento de la Extremaunción. Desde FROYD no queríamos perdernos detalles de ese encuentro y en un descuido del personal de seguridad ya estábamos adentro. En una jugada descomunal y mientras nos aprestábamos a tirarle unos pesos a una enfermera para que nos colocara el grabador en la habitación, hacía su entrada al recinto el sacerdote. Con una cinta que no superaba los cinco minutos pudimos rescatar esta grabación.
Médico: “Padre, está en sus manos”.
Padre Farinello: (con la voz suave que lo caracteriza) “Discúlpeme Hijo pero yo soy Farinello no soy Grassi”.
M: “Perdón Padre, no le quise faltar el respeto”.
P. F: “Hola negrita, ¿cómo estás?”
Mercedes Sosa: “Este boludo piensa que le voy a contestar”.
M: “No creo que le conteste, está en coma farmacológico”.
P.F: “¿Y eso qué significa?”
M: “Es un estado de inconciencia producido por fármacos”.
M. S: “Me podrían haber traído a Bergoglio por lo menos, ¿o el presupuesto no daba?”.
P.F: “Si usted supiera Doc. como la Negra me ayudó en mi comedor comunitario”.
M. S: “Y pensar que no me garpaste un peso”.
M: “Lamentablemente Padre, de nuestra parte ya no hay nada más que hacer”.
P. F. “No me presione doctor, soy cura, no Houdini”.
M. S: “¡A ver si se dejan de hablar boludeses y me hacen el favor de apagar esa luz! Ayy, ¿no estaré haciendo la Gran Sueyro?”
P. F: “Solo un milagro la puede salvar”.
M: “Pero Ud. sabe bien que Racing ni siquiera está punteando el torneo.”
M. S: “Definitivamente estos dos no hacen uno, por eso… sólo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre, vacía y sola sin haber hecho lo suficiente.”
En ese momento la cinta se cortó, como si el grabador hubiera sentido el impacto de tan bello verso interpretado por ella, la más grande, horas antes de su deceso.
Ayer cuando me enteré y ví las imágenes del Congreso me puse mal, triste. De fondo sonaba tu voz y me emocioné. Te vamos a extrañar negrita. Cuidate mucho.
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No puedo evitar que se me anude la garganta, cada vez que la escucho cantar…
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