Paro de subtes: día de furia

Microcentro porteño. Un submundo extraño, difícil de clasificar, incapaz de sustentar alguna teoría sociológica, cuna de prototipos de comportamiento, hábitat de los sujetos más extraños. Allí, el sentido común explota por entre las corbatas y las polleras y el ritmo de vida los lleva a tener frases hechas, lugares comunes, expresiones rápidas y de fácil interpretación. “Este país es una mierda”, “está todo mal”, “son todos corruptos”, “los chinos apagan las heladeras”.
Este clima frágil, se altera con facilidad cuando el transporte público no funciona de la manera más eficaz. Un paro de subtes demuestra la delgada línea que sostiene al tránsito de personas en la ciudad de Buenos Aires. Y es en estos días donde explota con mayor fuerza la furia del habitante del microcentro porteño.
Hora pico. Largas colas en las paradas de los colectivos. Caras impacientes deseosas de volver a sus casas. Subís al colectivo de casualidad al grito de: “un pasito más atrás” y “Si no cierro la puerta no arrancamos”. Y aparece, dentro del prototipo del microcentro, aquellos que necesitan expresar en voz alta su descontento. Y cuando alguien responde, los diálogos se vuelven hermosos y vomitivos al mismo tiempo:
Señora (más de 40 años) A:- ¡Que quilombo por favor! Siempre lo mismo, se cagan en la gente, que se pongan a trabajar (por los del subte).
Señor (más de 50) B:- Terrible, este país no cambia más.
El colectivo se desvía porque el Congreso está cortado.
Señorita (unos 30) C:- Chofer, ¿por dónde pensás ir?
A:- Y estos con la ley me tienen cansados. Yo dije: desde que se quedaron con el fútbol, algo raro hay…
B:- Yo hace 30 años estaba mejor (claro, ahora tiene un bastón y está hecho pelota). Se vivía más tranquilo.
C:- Es este gobierno montonero el que tiene la culpa. Se quieren quedar con todo
A:- (Estaba esperando el pie). Obvio, con los milicos estábamos mejor. Hoy fui al hospital Pirovano y no hay remedios. Cuando iba en la época de los militares tenían todo.
C:- Sí. Digamos…tuvieron sus excesos (me encanta esta palabra), pero la palabra autoridad tenía un valor. Me contaron que el Pirovano está mejor que hace 8 años. Y tampoco saben lo que es el orden. Los valores. Nada.
B:- Sí, con los militares teníamos más libertad. Ahora yo, después de las doce, ni salgo.
A:- No, ni loca. No se puede. Yo antes iba a bailar segura (¡hace una banda!), volvía a casa tranquila.
B:- Mire, yo trabajé doce años en una confitería. Y cuando entró uno nuevo, cobraba lo mismo que yo. No te respetan.
A:- Ahora vas al supermercado y no te alcanza para nada. Me dijeron que la canasta familiar estaba en $1500, ¿quién gana eso hoy? O sea que tendría que dejar de pagar el gas, la luz, el teléfono, para poder comer.
C:- Claro, ahora parece que la palabra orden es una mala palabra.
A:- Por favor, no se puede vivir así. Una amiga de una amiga (para mí era mentira) se fue hace un año a Bariloche. Ya se pudo comprar un terreno y está cómoda. Parece que hablamos de otro país y es el mismo.
B:- Yo trabajé en un fabrica de artículos de limpieza y no me querían jubilar.
El diálogo siguió hasta que el señor se bajó, aclarando que tardó en soltarse de la baranda al bajar, y supongo que como el chofer se quería matar igual que yo, arrancó y casi se lo lleva puesto. Después dicen que el debate y los puntos de encuentro de opinión son difíciles. A esos intelectuales les falta vivir el Microcentro para comprender cómo se puede pasar de un tema a otro sin tener la mínima conexión argumentativa.

Microcentro porteño. Un submundo extraño, difícil de clasificar, incapaz de sustentar alguna teoría sociológica, cuna de prototipos de comportamiento, hábitat de los sujetos más extraños. Allí, el sentido común explota por entre las corbatas y las polleras y el ritmo de vida los lleva a tener frases hechas, expresiones rápidas y de fácil interpretación: “este país es una mierda”, “está todo mal”, “son todos corruptos”, “los chinos apagan las heladeras”.

Parada de colectivoEste clima frágil, se altera con facilidad cuando el transporte público no funciona de la manera más eficaz. Un paro de subtes demuestra la delgada línea que sostiene al tránsito de personas en la ciudad de Buenos Aires. Y es en estos días donde explota con mayor fuerza la furia del habitante del microcentro porteño.

Hora pico. Largas colas en las paradas de los colectivos. Caras impacientes deseosas de volver a sus casas. Subís al colectivo de casualidad al grito de: “un pasito más atrás” y “si no cierro la puerta no arrancamos”. Y aparece, dentro del personaje del microcentro, aquellos que necesitan expresar su descontento en voz alta. Y cuando alguien responde, los diálogos se vuelven hermosos y vomitivos al mismo tiempo:

Señora (más de 40 años) A:- ¡Que quilombo por favor! Siempre lo mismo, se cagan en la gente, que se pongan a trabajar (por los del subte).

Señor (más de 50) B:- Terrible, este país no cambia más.

El colectivo se desvía porque el Congreso está cortado.

Señorita (unos 30) C:- Chofer, ¿por dónde pensás ir?

A:- Y estos con la ley me tienen cansados. Yo dije: desde que se quedaron con el fútbol, algo raro hay…

B:- Yo hace 30 años estaba mejor (claro, ahora tiene un bastón y está hecho pelota). Se vivía más tranquilo.

C:- Es este gobierno montonero el que tiene la culpa. Se quieren quedar con todo

A:- (Estaba esperando el pie). Obvio, con los milicos estábamos mejor. Hoy fui al hospital Pirovano y no hay remedios. Cuando iba en la época de los militares tenían todo.

C:- Sí. Digamos…tuvieron sus excesos (me encanta esta expresión), pero la palabra autoridad tenía un valor. Me contaron que el Pirovano está mejor que hace 8 años. Y tampoco saben lo que es el orden. Los valores. Nada.

B:- Sí, con los militares teníamos más libertad. Ahora yo, después de las doce, ni salgo.

A:- No, ni loca. No se puede. Yo antes iba a bailar segura (¡hace una banda!), volvía a casa tranquila.

B:- Mire, yo trabajé doce años en una confitería. Y cuando entró uno nuevo, cobraba lo mismo que yo. No te respetan.

A:- Ahora vas al supermercado y no te alcanza para nada. Me dijeron que la canasta familiar estaba en $1500, ¿quién gana eso hoy? O sea que tendría que dejar de pagar el gas, la luz, el teléfono, para poder comer.

C:- Claro, ahora parece que la palabra orden es una mala palabra.

A:- Por favor, no se puede vivir así. Una amiga de una amiga (para mí era mentira) se fue hace un año a Bariloche. Ya se pudo comprar un terreno y está cómoda. Parece que hablamos de otro país y es el mismo.

B:- Yo trabajé en un fábrica de artículos de limpieza y no me querían jubilar.

Colectivo llenoEl diálogo siguió hasta que el señor se bajó, aclarando que tardó en soltarse de la baranda al bajar, y supongo que como el chofer se quería matar igual que yo, arrancó y casi se lo lleva puesto. Después dicen que el debate y los puntos de encuentro de opinión son difíciles. A esos intelectuales les falta vivir el Microcentro para comprender cómo se puede pasar de un tema a otro sin tener la mínima conexión argumentativa.  ¿Soy el único que vive con estas sensaciones?

Acerca de Mandarina Mecánica

El hombre que se decidió a escribir convencido de que los filósofos sólo se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos y él llegó para transformarlo. Si algo lo caracteriza es que no tiene compromisos con nadie, ni siquiera con FROYD, y eso lo hace independiente.
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14 respuestas a Paro de subtes: día de furia

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  3. El Rocklet Malo dice:

    Creo que se habla por “boca de ganso”, o en un término más popular aún, se dicen pelotudeces. El repetir sin procesar es un deporte argento, de eso no podemos renegar. Pero por otro lado es cierto que estamos peor que antes. De los “excesos” de los militares ya está todo dicho, seguramente quería un país mejor, pero llevando la xenofobia y la intolerancia a un punto fatal. Más seguridad había, pero la pregunta es cuál era el costo de ello. Hay muchos que hacen, otros sólo critican, así nunca se va a salir.

  4. El Rocklet Malo dice:

    Creo que se habla por “boca de ganso”, o en un término más popular aún, se dicen pelotudeces. El repetir sin procesar es un deporte argento, de eso no podemos renegar. Pero por otro lado es cierto que estamos peor que antes. De los “excesos” de los militares ya está todo dicho, seguramente quería un país mejor, pero llevando la xenofobia y la intolerancia a un punto fatal. Más seguridad había, pero la pregunta es cuál era el costo de ello. Hay muchos que hacen, otros sólo critican, así nunca se va a salir.

  5. Maxi dice:

    No sos el único, todos los días viajo como el ortooo!!! Te agrego dos frases: “Tenemos lo que nos merecemos” y “Los políticos son todos iguales” jaja

  6. Maxi dice:

    No sos el único, todos los días viajo como el ortooo!!! Te agrego dos frases: “Tenemos lo que nos merecemos” y “Los políticos son todos iguales” jaja

  7. Pris dice:

    Y sí, hay muchas opiniones absurdas sin un mínimo de argumentación viable, así somos. De este diálogo igual no hay nada que decir, porque justamente se habla de un tema muy complicado que es la dictadura. Pero es cierto también que cuando estás parado dos horas esperando el bondi te salta un poco la térmica y tenés ganas de putear contra el gobierno, el paro y todo el sistema junto. También es cierto que hay una especie de añoranza de “todo pasado fue mejor”, pero no se sabe explicar cronológicamente bien cuándo…”antes estábamos mejor, tendríamos que ser como era la Argentina de antes” Y ese antes tan ambiguo y vago nos hace creer en una ilusión, porque no hay que volver a ser! Hay que simplemente ser mejor! Que ahora, no que antes, es todo una consecuencia en todo caso.
    En fin, flasheé!

  8. Pris dice:

    Y sí, hay muchas opiniones absurdas sin un mínimo de argumentación viable, así somos. De este diálogo igual no hay nada que decir, porque justamente se habla de un tema muy complicado que es la dictadura. Pero es cierto también que cuando estás parado dos horas esperando el bondi te salta un poco la térmica y tenés ganas de putear contra el gobierno, el paro y todo el sistema junto. También es cierto que hay una especie de añoranza de “todo pasado fue mejor”, pero no se sabe explicar cronológicamente bien cuándo…”antes estábamos mejor, tendríamos que ser como era la Argentina de antes” Y ese antes tan ambiguo y vago nos hace creer en una ilusión, porque no hay que volver a ser! Hay que simplemente ser mejor! Que ahora, no que antes, es todo una consecuencia en todo caso.
    En fin, flasheé!

  9. Vivi dice:

    Tardé 55 minutos de Retiro a Once!! Una locura el tránsito. Algo hay q hacer, así no se puede vivir me parece. Saludos

  10. Vivi dice:

    Tardé 55 minutos de Retiro a Once!! Una locura el tránsito. Algo hay q hacer, así no se puede vivir me parece. Saludos

  11. mariela dice:

    che !!! no te das cuenta que ellos trabajan todos los dias por los pasajeros ,estan exigiendo algo que los K” nos robaron el derecho a la libre eleccion de nuestros representantes!!! seguro vos sos un exclavo sometido a tu empleador!!!

  12. mariela dice:

    che !!! no te das cuenta que ellos trabajan todos los dias por los pasajeros ,estan exigiendo algo que los K” nos robaron el derecho a la libre eleccion de nuestros representantes!!! seguro vos sos un exclavo sometido a tu empleador!!!

  13. Pamela dice:

    Yo propongo; dejemos de pelear, dejemos de insultarnos, cada uno trate de ser un poquito más tolerante, y vayámonos todos a vivir al sur, hay lugar para todos, nadie va a perder el colectivo ni el subte, ni va a viajar amontonado, porque directamente no hay transporte público y las distancias son tan largas que a veces te conviene quedarte unos días en cada lugar adónde vas, pero la paz, la tranquilidad y el silencio inundan las mentes y los corazones; por lo menos así dicen los que viven allí, vamos?

  14. Pamela dice:

    Yo propongo; dejemos de pelear, dejemos de insultarnos, cada uno trate de ser un poquito más tolerante, y vayámonos todos a vivir al sur, hay lugar para todos, nadie va a perder el colectivo ni el subte, ni va a viajar amontonado, porque directamente no hay transporte público y las distancias son tan largas que a veces te conviene quedarte unos días en cada lugar adónde vas, pero la paz, la tranquilidad y el silencio inundan las mentes y los corazones; por lo menos así dicen los que viven allí, vamos?

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