21:05 hora Argentina. Asunción, Paraguay. Vestuario “B” del Estadio Defensores del Chaco. El seleccionado de Diego Maradona está 0-1 frente a la selección local y el Mundial Sudáfrica 2010 parece cada vez más lejano. Los periodistas de TyC perdieron la exclusividad en los pasillos y sólo FROYD tuvo acceso al vestuario más caliente de los últimos cuatro años.
Silencio atroz. Caras largas. Nadie habla. De repente, suena “Sweet Dreams” de Eurythmics en el celular del arquero Romero. Mensajito de texto de Eliana Guercio: “y gordi, ¿cómo va el partido en tu debut?”. Por primera vez desde el proceso Maradona, Mancuso habla: “la puta que la parió”. Romero esconde rápido su celular, siente que las palabras fueron dirigidas a él. Maradona empieza a caminar el vestuario de manera un tanto rara. Camina hacia atrás, al mejor estilo Jackson.
El clima se corta con tijera. Verón decide agarrar la batuta y saca su mejor versión, la del Mundial Japón-Corea 2002: “Hay que jugar más tranquilos, tener la pelota, ¿quién nos apura?”. Messi mira a Agüero. Agüero mira a Messi. Ninguno de los dos mira a Milito cada vez que éste queda mano a mano en un partido. “Me dejé la play en el hotel”, susurra Lionel. Agüero se agarra la cabeza.
“Nico, Luizao era tuyo”, dice Diego de manera sorpresiva. Todos se miran, nadie se anima a contestarle a Dios. “Licha” López, que a esas alturas ya parece el Julio Cruz del proceso de Bielsa, se desata sin importar las consecuencias: “gordo, estamos en Paraguay, ¡Brasil fue hace tres días!”. Diego enfurece: “¡vos quedás desafectado!” y agrega: “ahora de los 28 que hay acá, 27 van seguro al Mundial”. En ese instante, Papa (papita) suelta su timidez: “¿ah, esto es por el Mundial?”. Heinze le mete un sopapo.
De fondo, se escucha el silbato de Sálvio Spinola Fagundes Filho llamando a iniciar el segundo tiempo. Los jugadores comienzan a levantarse, sus cabezas siguen gachas. Verón se quita las vendas, como si supiera lo que estaba por venir. Mascherano lo ve, pero no dice nada. No conoce a sus compañeros, sólo sabe que son “Mascherano y diez más”. Palermo y Schiavi se van haciendo un “cabeza a cabeza”. Diego empieza su monólogo a medida que lo van dejando solo: “Yo voy a seguir. No le tengo miedo a nadie. Todavía no estamos afuera del Mundial. No me van a quebrar. Yo fui a jugar contra Australia y no se murió nadie. Por suerte, porque estábamos todos infiltrados. Menos mal que se quitó el antidoping. Caniggia era un pájaro…”
Y después, lo que todos conocen. Derrota y Argentina que se juega las últimas fichas en los próximos dos partidos. El clima ya está enrarecido.21:05 hora Argentina. Asunción, Paraguay. Vestuario “B” del Estadio Defensores del Chaco. El seleccionado de Diego Maradona está 0-1 frente a la selección local y el Mundial Sudáfrica 2010 parece cada vez más lejano. Los periodistas de TyC perdieron la exclusividad en los pasillos y sólo FROYD tuvo acceso al vestuario más caliente de los últimos cuatro años.
Silencio atroz. Caras largas. Nadie habla. De repente, suena “Sweet Dreams” de Eurythmics en el celular del arquero Romero. Mensajito de texto de Eliana Guercio: “y gordi, ¿cómo va el partido en tu debut?”. Por primera vez desde el proceso Maradona, Mancuso habla: “la puta que la parió”. Romero esconde rápido su celular, siente que las palabras fueron dirigidas a él. Maradona empieza a caminar el vestuario de manera un tanto rara. Camina hacia atrás, al mejor estilo Jackson.
El clima se corta con tijera. Verón decide agarrar la batuta y saca su mejor versión, la del Mundial Japón-Corea 2002: “Hay que jugar más tranquilos, tener la pelota, ¿quién nos apura?”. Messi mira a Agüero. Agüero mira a Messi. Ninguno de los dos mira a Milito cada vez que éste queda mano a mano en un partido. “Me dejé la play en el hotel”, susurra Lionel. Agüero se agarra la cabeza.
“Nico, Luizao era tuyo”, dice Diego de manera sorpresiva. Todos se miran, nadie se anima a contestarle a Dios. “Licha” López, que a esas alturas ya parece el Julio Cruz del proceso de Bielsa, se desata sin importar las consecuencias: “gordo, estamos en Paraguay, ¡Brasil fue hace tres días!”. Diego enfurece: “¡vos quedás desafectado!” y agrega: “ahora de los 28 que hay acá, 27 van seguro al Mundial”. En ese instante, Papa (papita) suelta su timidez: “¿ah, esto es por el Mundial?”. Heinze le mete un sopapo.
De fondo, se escucha el silbato de Sálvio Spinola Fagundes Filho llamando a iniciar el segundo tiempo. Los jugadores comienzan a levantarse, sus cabezas siguen gachas. Verón se quita las vendas, como si supiera lo que estaba por venir. Mascherano lo ve, pero no dice nada. No conoce a sus compañeros, sólo sabe que son “Mascherano y diez más”. Palermo y Schiavi se van haciendo un “cabeza a cabeza”. Diego empieza su monólogo a medida que lo van dejando solo: “Yo voy a seguir. No le tengo miedo a nadie. Todavía no estamos afuera del Mundial. No me van a quebrar. Yo fui a jugar contra Australia y no se murió nadie. Por suerte, porque estábamos todos infiltrados. Menos mal que se quitó el antidoping. Caniggia era un pájaro…”
Y después, lo que todos conocen. Derrota y Argentina que se juega las últimas fichas en los próximos dos partidos. El clima ya está enrarecido.
21:05 hora Argentina. Asunción, Paraguay. Vestuario “B” del Estadio Defensores del Chaco. El seleccionado de Diego Maradona está 0-1 frente a la selección local y el Mundial Sudáfrica 2010 parece cada vez más lejano. Los periodistas de TyC perdieron la exclusividad en los pasillos y sólo FROYD tuvo acceso al vestuario más caliente de los últimos cuatro años.

Gago, Schiavi, Heinze y Zanetti
Silencio atroz. Caras largas. Nadie habla. De repente, suena “Sweet Dreams” de Eurythmics en el celular del arquero Romero. Mensajito de texto de Eliana Guercio: “y gordi, ¿cómo va el partido en tu debut?”. Por primera vez desde el proceso Maradona, Mancuso habla: “la puta que la parió”. Romero esconde rápido su celular, siente que las palabras fueron dirigidas a él. Maradona empieza a caminar el vestuario de manera un tanto rara. Camina hacia atrás, al mejor estilo Jackson.
El clima se corta con tijera. Verón decide agarrar la batuta y saca su mejor versión, la del Mundial Japón-Corea 2002: “Hay que jugar más tranquilos, tener la pelota, ¿quién nos apura?”. Messi mira a Agüero. Agüero mira a Messi. Ninguno de los dos mira a Milito cada vez que éste queda mano a mano en un partido. “Me dejé la play en el hotel”, susurra Lionel. Agüero se agarra la cabeza.
“Nico, Luizao era tuyo”, dice Diego de manera sorpresiva. Todos se miran, nadie se anima a contestarle a Dios. “Licha” López, que a esas alturas ya parece el Julio Cruz del proceso de Bielsa, se desata sin importar las consecuencias: “gordo, estamos en Paraguay, ¡Brasil fue hace tres días!”. Diego enfurece: “¡vos quedás desafectado!”, y agrega: “ahora de los 28 que hay acá, 27 van seguro al Mundial”. En ese instante, Papa (papita) suelta su timidez: “¿ah, esto es por el Mundial?”. Heinze le mete un sopapo.
De fondo, se escucha el silbato de Sálvio Spinola Fagundes Filho llamando a iniciar el segundo tiempo. Los jugadores comienzan a levantarse, sus cabezas siguen gachas. Verón se quita las vendas, como si supiera lo que estaba por venir. Mascherano lo ve, pero no dice nada. No conoce a sus compañeros, sólo sabe que son “Mascherano y diez más”. Palermo y Schiavi se van haciendo un “cabeza a cabeza”. Diego empieza su monólogo a medida que lo van dejando solo: “Yo voy a seguir. No le tengo miedo a nadie. Todavía no estamos afuera del Mundial. No me van a quebrar. Yo fui a jugar contra Australia y no se murió nadie. Por suerte, porque estábamos todos infiltrados. Menos mal que se quitó el antidoping. Caniggia era un pájaro…”
Y después, lo que todos conocen. Derrota y Argentina que se juega las últimas fichas en los próximos dos partidos. El clima ya está enrarecido.
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E-xe-len-te crónica de lo que se vivió en Paraguay. Cada vez me convenzo más de la exclusividad de FROYD jajaja
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