El argentino promedio está acostumbrado a tirar pronósticos: que después de una mujer bipolar, viene un hombre que usa buzos polar con cierre. Que después de un peronista, vienen siempre los militares. Que después de un gobierno popular, viene el derechaje. Que después de Av. De Mayo, viene Rivadavia. En fin, el mundo se organiza en imaginarios y mientras todos dicen desastres de este Gobierno, “tenemos que ayudar en esta transición”, se atajan.
En el último tiempo, las mujeres han demostrado dos tendencias que hasta el momento parecían ocultas: por un lado, un odio profundo a toda mujer que tenga más poder. Algo que cualquiera puede corroborar en el trabajo diario: que llegó gastando rodillas o es hija del dueño. Y por otro lado, la necesidad de ser reconocidas a través del tamaño del culo y las tetas, y no por otras cualidades que merecerían una nota aparte. En esa tendencia, la llegada de “Coco” a la presidencia sería la forma de concretar ese sueño oculto de la dominación y el chirlo en la cola que toda mujer busca en su intimidad. La muestra del macho argentino, como mito que muy bien supieron construir a partir de Laport y su personaje Catriel, es la carta de presentación de este presidenciable.
Coco es directo y no tendría problemas en las relaciones internacionales. A las mujeres como Bachelet las seduciría, y los argentinos en poco tiempo podríamos tener salida también al Pacífico. Y con los hombres, como Chávez, no dudaría en entrarles por el lado del compinche y como ese amigo que siempre llega con una botella bajo el brazo, a lo que recibiría el apodo de “Mister Angel”. De origen humilde, nacido en el barrio de Parque Patricios, este fanático de Huracán tiene la historia de un peronista de raza. Será capaz de captar la simpatía del conurbano Bonaerense y con él tener garantizada la victoria en las próximas elecciones.
Carismático, su llegada puede provocar un aluvión de denuncias por hijos no reconocidos, al mejor estilo Lugo. Algo que sabrá bancar con sus rápidas salidas y su frase de cabecera: “si te gusta el durazno, bancate la pelusa”. Hombre de códigos, como se define, sería incapaz de dar un voto no positivo que vaya en contra del proyecto que forma parte. Cuando le preguntan qué hay de cierto de su candidatura afirma: “lo mío es la noche, es imposible que me quede dormido como De La Rúa”.
- Su debilidad: el pastel de papas y las mujeres de más de 50.
- Slogan de campaña: “El que depositó confianza, recibirá unos cuernos”
- Promesa: “aniquilar a los floggers”
- Un sueño: “democratizar Cocodrilo: entrada libre y gratuita y transmisión por TV abierta”
- Averiguaciones de la SIDE: Habría estado en una de las fiestas con Berlusconi.
- Frase de cabecera: “Los que trotan en Palermo son todos putos”
- Off the record: “Con luz tenue y un Black Horse, cualquier ley es negociable”
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Andaaa!! Sos un machista Coco, robás con ese personaje de hace años. Y la verdad, no es gracioso, para nada. Saludos Froyd
El que depositó confianza, recibirá unos cuernos… me suena conocido, creo que algún diía me lo habían advertido…