Hace más de un año que la agenda política (y la mediática) viene reclamando un atributo fundamental, un derecho constitucional que tiene todo ciudadano por el mero hecho de vivir en sociedad, un elemento clave para frenar la “dedocracia”: un simple debate. De más está en decir, que con la democracia no sólo “se vive, se come y se educa”, también se “generan condiciones de igualdad en la participación de la sociedad civil en la toma de decisiones políticas” (“La democracia soñada”, en Manual Santillana 3ero EGB. 2004, Buenos Aires). Resulta claro que la brecha entre aquello que pronuncian los libros y “la realidad”, es inexistente y así lo ponen en manifiesto aquellos jóvenes que “participan” desde una tribuna en un estudio televisivo hasta los que salen “en vivo” por teléfono o enviando un SMS con la palabra democratización al 666 para ganarse una Recarga Fácil de $200.
Sin embargo, “no todo lo que brilla es oro”, al menos si no lo toca Sofovich. La falta de diálogo entre el oficialismo y los opositores, entre Cristina y Cobos, entre Román y Martín e incluso, entre Pedro y Pablo, hizo que la Presidenta de la República Argentina convocase a todos los sectores políticos a intercambiar opiniones. Este fenómeno denominado “El debate del Siglo”, sin dudas es similar a los debates públicos que se realizaban en las antiguas plazas griegas o semejante, si se quiere, a las comisiones especiales formadas por intelectuales en la época del finado Alfonsín (del 16 al 17 de mayo de 1985). No obstante, los “mal pensados” o aquellos que “no se chupan el dedo gordo”, dicen que éste llamado es equivalente al pronunciado por Fernando De la Rúa, en cadena nacional aquél 20 de diciembre, convocando a todos los sectores a una mesa redonda, en donde “los caballeros” iban a exponer sus ideas para poder salir de la crisis. El presagió de Néstor hace unas semanas se vuelve realidad: “Si no ganamos, volvemos al 2001”.

Por suerte, alguien le recomendó al ex presidente que se tome unas vacaciones (de por vida) y el clima político pasó de estar “nublado con probabilidades de fuertes chaparrones” a “parcialmente nublado”. Además, el oficialismo hizo lo que nunca se le ocurriría a Carlos Bianchi: metió los tres cambios juntos. Se ¿fueron?: Carlos, Sergio y Aníbal. Ingresaron: con el número 10, Aníbal Fernández, con el 15 Amado Boudou y con el 23, Julio Alak. La lista negra es más larga y variada, algunos ya están desaparecidos (o perseguidos) como don Jaime y “Gra” Ocaña. De Vido, Moreno y Randazzo ya están en la mira de 40 millones de argentinos, aunque la justicia, quién debe observarlos, está completamente ciega y manipulada. “Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido…”
Esas dos fotos me dieron muuuuuuucho miedo, cuidado con la susceptibilidad de los lectores!
Más miedo me dio la definición del manual Santillana. Pensar que todos pasamos por ese aparato ideológico llamado simplemente “escuela”…
400% de aumento en el gas? Chau, los pocos votos que le quedaban a “Cristi” desaparecen a fin de mes. Así no se puede seguir, se va todo al carajo me parece.
Saludos Froyd
Y digo yo, ya que la oposición se las sabe todas y es tan altruista, que lo único que desea y pregona es el bien común y la calidad de vida para todos los argentinos, por qué no se acerca al gobierno y colabora con ideas, con trabajo, cada uno desde su lugar; no es necesario conseguir un banco en el congreso y ganar mucha plata para socializar buenas ideas, ya que tanto les interesa nuestro futuro…
Querida Pamela, se “cae de maduro” el porque no se acercan los políticos a proponer ideas constructivas para mejorar el país. No quieren ayudar un carajo, solo quieren apropiarse del poder!!! Quieren gobernar, solo eso les interesa.
Por otro lado, está “pasado de maduro” que la idea del oficialismo fue siempre cerrarse, nunca fue una lugar amplio de debate, nunca fue una “concertación plural”. Ahora que están complicados, llaman al diálogo. Y es bueno que lo hagan, pero como dice Randazzo “¿Hay una intencionalidad política en esto?” No seamos ingenuos, por favor…
Saludos
Che Abdul, de zombie Aníbal no tiene ni un pelo del bigote. Es un garca que persiste con el tiempo, encima prepotente, patotero como su amigo Moreno. Son dos que hay que eliminar, no expulsar, dije eliminar. Y estamos lejos de que la presidenta se raje en helicóptero. Eso espero al menos. Chau
Señor Carlitos. Su apreciación está en lo correcto. Aníbal Fernández es uno de los 4 tipos que manejan la “caja chica”, o sea, maneja los “piolines” de los argentinos. Con respecto a lo segundo, yo los eliminaría con gusto. Tengo un posgrado en Irak de combate “cuerpo a cuerpo” y también otro de “atentados con bombas en furgones”. Sólo me falta un financista, y su sueño estimado Carlitos, será cumplido. Hasta siempre.