Dijo Elio Rossi: “mi amigo Berlusca”. Y de repente, como si viera en primer plano los brazos de Moria Casan, el asco recorrió mi cuerpo. La asociación con Menem no es muy difícil, e incluso me animo a decir que la comparación le queda grande al turco. Ya es de público conocimiento que el premier italiano ocupa toda la prensa mundial por sus encuentros del primer tipo con lo que en Argentina llamaríamos gatos. Las fotos recorren el mundo y ahora nos sorprendemos que los ricos vivan de fiesta en fiesta. Que los políticos vivan de fiesta en fiesta. Y que Nora Dalmasso vivía de partuza en partuza.
Pero como suele suceder, la televisión banaliza, trata el tema de acuerdo a la rentabilidad del rating y terminan espectacularizando algo que debería preocupar. Y nos reímos. Y Elio Rossi dice golpeándose su pecho: “yo te banco Berlusca”. Ahora bien, cómo no va a parecer normal que un colombiano traficante capaz de solventar una campaña solo (y sin Solá) tenga intención de voto, si los italianos votan a semejante delincuente.
¿Cómo hacen estos tipos para ganar? No sé, lo primero que supongo es que somos unos idiotas. El padre de Silvio Berlusconi, Luigi, ya estaba vinculado a la mafia siciliana (Cossa Nostra) a través de su trabajo en un banco, y era partícipe de una de las logias italianas más importantes. Silvio, por una cuestión genética, siguió sus pasos. Y ahora, según la comprometida revista social Forbes, es uno de los hombres más ricos del mundo, aunque nadie pregunte cómo amasó la fortuna.
“Y si tiene tanta plata, para qué va a venir a robar a la política”, dicen los blogueros apolíticos en la red. Y no creo que sea difícil de explicar: dueño de los medios de comunicación, millonario, dueño del AC Milán, dueño de la editorial Mondadori, dueño de Blockbuster y dueño del Palacio de las papas fritas, a este apuesto líder no debe costarle mucho ganar una elección, si con mucho menos Pino Solanas ya está segundo en la Capital. Entendiendo además, que una elección hoy puede ganarse fácilmente a través de los medios de comunicación con sólo pasar por lo del tiragomas de (Faena) Tinelli.
“Y si le va tan bien en los negocios, cómo no va a saber administrar un Estado”, le dicen sus hijos a Jorge Fontevecchia, mientras escribe su editorial. Y él les contesta: “por eso chicos, Mauri está administrando tan bien la Capital Federal”. Y si así vienen los purretes, se entiende porque Silvio suma más adeptos. “Y si cuando él gobernó, todos podíamos viajar y vimos a Italia en la final del Mundial de fútbol en EEUU”, dice la clase media italiana, que ya ha pedido el exilio de Humberto Eco.
Y claro. La hacen fácil, digo yo. Gobiernan, tiran la fortuna del Estado que alcanza para vivir una especie de pizza con champagne por unos años, los pobres ocultos, y queda la sensación de haber vivido un paraíso. En los años siguientes, el Estado es un desastre, los gobiernos progresistas intentan cambiar algo, no pueden, maquillan, reordenan y cuando están frente a la oportunidad, el electorado dice: “dejémonos de joder con los Derechos Humanos, volvamos al paraíso”. Y vuelven. Renovados. Como si no fueran responsables de nada. Y en bolas, acompañados de bellas señoritas, al grito de: se viene el ultra derechaje. Este reduccionismo será seguramente criticado por los comentaristas de esta nota, pero créanme que es así. Total creen cualquier cosa. Y total, la mayoría ya comenta las notas en la edición online de La Nación.
Indignado, leo a los periodistas argentinos que defienden a un hombre que dicen parece estar siendo objeto de una campaña de desprestigio por parte de la izquierda. Y entonces comprendo qué se pide. La vuelta de quién o de qué. Y pienso: ¿A Kirchner lo atacan por la acumulación de poder? Pof!, diría Condorito. Prefiero poner a Pedro y Pablo: “dóoooonde vaaaaaa la geeeeeente cuando lee”.
Che, no sabia que el Rudy Ulloa habia comprado Froyd tambien…
No sólo eso Elvio, Antonini Wilson estaría por traernos un maletín jugoso a nuestras oficinas en Puerto Madero y ya le pedimos también a Guillermo Moreno que nos mida las estadísticas de visitas con su metodología tan eficaz…
Loco, me gustó la nota. Igual, dudo de que la tenga chiquita, nos vive garchando a todos!!!
Genial explicacion! la verdad no entiendo como la gente se deja engañar y convencidos de que saben la verdad te miran con desprecio, como si fueras una porqueria, cuando pensas distinto, o sea, cuando pensas un poco…