Hoy: Diego Armando "ahora mi rebeldía pasa más que nada por el pelo" Maradona

O mais grandeDiego se confiesa con Froyd y revela sus datos más íntimos. Es el mejor momento de mi vida. Me dí cuenta que muchos te buscan cuando no encuentran el camino o cuando no se sienten del todo bien. Yo no, porque soy distinto. Distinto a todos. Incluso a mí mismo hace cinco años. No sé muy bien cuando hice el click, pero te tiro un ejemplo: no conozco a las nuevas atracciones del Cocodrilo, las nenas nuevitas de este año. Con eso te digo todo. Antes hablaba en tercera persona, era desafiante y tiraba frases para el periodismo. Ahora ya no. Antes vivía cada día como si fuera el último, y no lo digo solamente por la vez que el bobo me jugó una mala pasada. Ahora ya no. Antes decía que Pelé debutó con un pibe, y que le pegaba a la jermu. Ahora ya no, incluso lo invité a mi programa, recordarás que hicimos un cabeza y hasta cantamos “vocé quiere ser eu, eu quiero ser vocé”. Antes era el Diegote, ese semental que dejaba un hijo en cada puerto. Ahora ya no. Antes, todo lo que hacía estaba motivado por el consumo de drogas. Ahora… ahora soy el técnico de la selección argentina.

Estoy en un momento de cambio. Las frases que lastimaban a los dirigentes y vendían diarios quedaron atrás. Ahora me vas a escuchar hablar de “doble cinco”, “circulación del balón” y “tiempo de trabajo”. Pero no te confundas. Voy a seguir siendo siempre el mismo, hay algo que siempre tuve muy adentro y lo voy a seguir teniendo siempre: mi adicción a la blanca, a la blanca y celeste, a la camiseta de la selección.

Quiero que quede claro: el único con el puesto asegurado es el Cabezón Ruggeri. Los demás, si no corren, no juegan. Siempre lo dije: no estoy en contra de los homosexuales, me parece bien que existan, porque de esa manera dejan más mujeres libres para los que somos machos de verdad. Yo quiero que dejen la vida por la camiseta, nada más. Otra cosa: pase lo que pase, dirija quien dirija, todo el mundo sabe que la camiseta 10 de la selección será mía, para siempre. Igual se la voy a prestar a Román, porque la pelota no se mancha.

Gané la primera final con la selección. Llegué a Madrid y vi a Dalma y a Giannina, que son lo que más quiero en la vida, por lo menos hasta que nazca el varoncito que Claudia nunca me dio. Pude ver los Juegos Olímpicos al lado de Julio Humberto, me amigué con Niembro y estoy trabajando con el narigón. Más no puedo pedir. Es como un saque ganador. Sí, eso es lo único que lamento de este año soñado: no haber estado en la final de la Davis. Se me escapó la tortuga.

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Acerca de Froyd

Es el jefe. Cuando le hablan de política, utiliza su cintura y esquiva el compromiso afirmando “se lo dejo a los que saben”. Y cuando le repreguntan qué opina de F. de Narváez, mete una gambeta etílica a lo Ortega y dice: “lo dejo a tu criterio”.
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