Son de público conocimiento las venideras elecciones, por lo tanto FROYD se tomó la ardua tarea de orientar a sus lectores y prenderle una vela al sentido común, de cara al cuarto oscuro.
Octubre no será un mes más. Sí, es cierto, cumple 47 el Diegote de la gente, van a ser alrededor de 14 los boludos que queden en Gran Hermano 5 y en Patinando por un Sueño se van a pelear Iliana contra Nazarena y la Alfano una vez más. Pero la empresa, el pacto de honor, la misión que tiene FROYD es avisarle a todos los desprevenidos que habrá elecciones presidenciales.
Lo que desde aquí se propone es una serie de consejos para que no los engañen cual colegiala desprevenida. Claro, sucede que siempre se tiene la campana de papá, mamá, amigos, novia, novia de fin de semana y novia de feriados. Pero eso de votar es un signo de maduración personal. Si usted vota es porque ya es “grande”, ya tiene una pelusa incipiente en la pera, no le dice “seño” a una profesora de la facultad, no usa más cédulas truchas para entrar a los boliches y no juega más a la Play Station (bueno, este último punto puede reverse).
La cuestión es que llegará el momento de pensar, reflexionar, iluminarse. ¡Basta de cruzar la calle de la mano del nono! ¡Sáquele las rueditas a la bici! ¡Rompamos los cds de las Spice Girls! Elija al que se lo merezca, y no venda su hidalguía al mejor postor. No salga la noche anterior, levántese temprano y vaya a emitir el sufragio. El derecho a voto tiene una extensa historia de conquista, y usted no debe menospreciarla.
A ver: si su abuela le explica que va a votar a alguien por “buen mozo”, descártelo, su cerebro está húmedo. Si su viejo dice que lo va a elegir “por buen tipo”, tache, si la cosa es por buen tipo entonces que Cachito Vigil sea presidente y el Padre Farinello su vice. Si su novia trata de convencerlo de que conoce: “la mejor plataforma, porque combina estructuras sólidas de cara a los reclamos del pueblo con una fuerte identidad para no caer bajo el yugo imperialista”, desconfíe: generalmente las novias desconocen el significado plataforma, yugo e imperialista; y lo de combinar, de seguro lo leyó en un libro de Osho. Si llega un amigo con la fuerte convicción de confiar su voto a: “alguien distinto, que escucha a los jóvenes y es más abierto y acorde a los tiempos que corren”, escape: acaba de ver un afiche del tetón de Cherasny. Y por último, si su pequeño hermano, en su plena esencia hormonal, le aconseja que vote a la que tiene tetas más grandes… en fin, sin palabras. En los últimos tiempos pasaron Moria y Zulma Fayad, y encima el niño crece viendo a una piquetera bailando en un caño.
Leidis an yentlemans, lo que humildemente propone FROYD es que si se equivoca, si le pifia, si lo garcan y le rompen el caquero, que sea por culpa suya. No se justifique agarrando la primer boleta que se le cruce mientras piensa: “que sea lo que Dios y el padre Grassi quieran”. Si usted vota “al menos malo”, si decide incluir una foto de Fontanarrosa en el sobre en señal de “voto bronca” o si hace un viaje de más de 500 km para evitar el compromiso, cuando los muchachos en el bar le pregunten, cuando el coiffeur lo toque (al tema), hágase cargo de su decisión y de las consecuencias. Si los resultados no son de su agrado, puede ser que no quede otra que unirse a los Zapatistas en México. Diría un grande: “¡qué lo parió!”