Si bien los cafetines franceses, conocidos por ser los lugares donde nacieron las principales ideas del siglo XX, nunca van a volver, podríamos decir sin embargo que los cafés porteños están de a poco recobrando ese lugar de debate. Las ideas fluyen mejor luego de la ley de antitabaco que no permite que se fume en dichos lugares. Y es en estos recónditos que una nueva tendencia está cobrando vida. Los accidentes automovilísticos se han convertido en tema de todos los días, exacerbado por un verano lleno de tragedias y por un Ricardo Darin dueño del Toyota.
Los principales intelectuales de nuestro país (incluido FROYD y con la excepción de Mauro Viale que tuvo ausente justificado) están abocados hoy a tratar de dilucidar los principales puntos de conflicto y causas que puedan permitir entender el por qué de los accidentes automovilísticos, que como cuentan los principales medios, han crecido en los últimos años. “Es hora de dejar las ideas de igualdad, fraternidad y libertad para ocupar el rol que la realidad nos está reclamando”, se escucha retumbar en los principales happy hours porteños.
Luego de varias reuniones, trataremos aquí de brindarle las principales conclusiones que se extrajeron de los intensos debates, las argumentaciones contradictorias y algún que otro fernet (puro) aprovechando el famoso “2×1”. Un punto de encuentro tiene que ver con los desarrollos tecnológicos. Autos modernísimos, con palanca de sexta y mínima de 120 hacen que hasta Xavier Ferrer Vázquez se tiente en plena autopista y se convierta en un “suicida al volante”. Está claro que si el auto permite más, hay que darle más. Sentido común mediante, una primera idea es solicitar a las empresas fabricantes que diseñen coches que no puedan exceder los 60 km/h.
Por otro lado, y luego de haber realizado un minuto de silencio por la completa “desaparición” del grupo cumbiero Nectar, se sostuvo ampliamente la idea de pedir a las autoridades oficiales la colocación de colchonetas inflables en reemplazo de las innumerables canchas de fútbol 5 que se encuentran debajo de las autopistas. De esta manera se busca disminuir el impacto ante posibles accidentes, de los cuales nadie está exento.
Como ultimas anotaciones, se debatió la idea de impedir que la sociedad se vaya de vacaciones en coche, evitando así alcohólicos al volante o largas colas en las estaciones de GNC en cada cambio de quincena. Y antes de que los turistas pongan el grito en el cielo, se propone la idea de la utilización exclusiva del transporte aéreo, hoy por hoy más seguro que el viaje por las rutas argentinas.
Cafés concurridos, lista de invitados, descuentos, fondo blanco, RR.PP, y mucho, pero mucho speed con melón, hicieron de esta nueva tendencia un cóctel de mucha controversia y largas horas de discusión, en una temática que aun hoy no está cerrada y que dará seguramente nuevos ciclos de debate.