Homer In Vaires: 2do encuentro

Debo decir que en esta semana he aprendido cosas que imaginaba tardar años en incorporar. En primer lugar, y luego de mis recorridos habituales por la city, me resultó muy extraño y confuso tratar de comprender qué había sucedido en la Capital Federal como para formarme una idea sobre el por qué del estado de los taxis. Continuamente veía pasar a mí alrededor “tachos” cuyos “capot” presentaban innumerables marcas. “Abolladuras” me corregirá luego el chofer. En ese contexto, me atreví a preguntarle cuál era la explicación para semejante particularidad. Y fue ahí donde comprendí la expresión: “caos en Capital”. Rápidamente me describió la caída de granizo y la locura que había generado en el mundo porteño, y me advirtió que esté atento a las “probabilidades de granizo” de un tal “Confesore”.

Esta explicación genero en mí un primer éxito en la búsqueda de entender un poco más el modo de vida de los ciudadanos de la metrópoli. Un mundo que se vio convulsionado nuevamente después de la “furia” en Constitución. Amigos personales me habían recomendado concurrir a esta zona tanto si quería tomar un tren, si necesitaba robar o si añoraba por tener “una alegría” barata. Pero lo que vi en la tele no fue nada de esto. “Telenueve” me mostró que en esta pseudo Paris, quedan aun resabios de bárbaros y salvajes. Y me di cuenta también el pobre estado de los servicios de transporte.

Estos avatares, puedo decir, los viví en carne propia también cuando al otro día quise ir a visitar un bodegón en San Telmo (lugar recomendado por Walter, el portero de mi edificio). El viaje se me hizo prácticamente imposible. Luego de haber visto lo que pasó con los trenes, me amanecí con la noticia de que un paro por reclamos de no se qué estaba afectando al tren de subterráneos. Cuando salí a la calle, ya se olía un aire extraño. Segundos mas tarde, comprendí que también había un conflicto con la recolección de residuos, y que el transito iba a ser por lo menos lento.

El paisaje era el siguiente: miles de autos a paso lento, largas colas en las paradas de los colectivos, taxis colmados y alguna que otra discusión entre transeúntes. Sentí como la amabilidad porteña y mi visita al barrio de San Telmo iban quedando atrás, como así también mi primer viaje en “bondi”. Sin embargo, traté de no desanimarme. Primero decidí llenar mi querido estomago que estaba pidiendo a gritos ser abastecido. Concurrí a la pizzería de la esquina y me traje para el departamento una fantástica “Uggi´s”. Y como para completar una buena promoción, me dispuse a disfrutar del choque entre Boca Juniors y Libertad de Paraguay por los cuartos de final de la Copa Libertadores. Pero oh casualidad queridos lectores de FROYD, el corte de luz fue la gota que culminó una semana llena de increíbles percances. Vela en mano, me puse a redactar estas líneas que quería compartir con ustedes, mis “amigos” virtuales. La receta del éxito en Capital recién está en el primer ingrediente. Hasta la próxima.

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Acerca de Froyd

Es el jefe. Cuando le hablan de política, utiliza su cintura y esquiva el compromiso afirmando “se lo dejo a los que saben”. Y cuando le repreguntan qué opina de F. de Narváez, mete una gambeta etílica a lo Ortega y dice: “lo dejo a tu criterio”.
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