Las crisis económicas vivenciadas por nuestro país han repercutido sobre nuestra cultura y fundamentalmente sobre el desarrollo de la clase media. Hoy en día, comer afuera no es cosa de todos los días, por eso uno desea que cuando elige un lugar, reciba a cambio una buena atención. En esta edición, describiremos algunas situaciones que debe tener en cuenta para pasar un momento agradable, sobre todo cuando de una cita romántica hablamos.
El primer consejo se relaciona con el lugar elegido. Usted sabe que la ley básica indica ir a un restaurant donde pueda comer lo que en su casa no. Aléjese de aquellos lugares que indican plato del día: “milanesas con fritas” o “puré de papas”. Si decidió salir a comer, no debe estar pendiente del precio, vaya y disfrute de una buena comida. Eso si, si la cita es con una dama, por favor desestime todo intento de comida mexicana, no querrá ser rechazado al momento de practicar algún tipo de arrumaco.
Una vez seleccionado el restaurant, debe tener en cuenta la ubicación dentro del mismo. Si no quiere cenar con aromas desagradables, evite las mesas cercanas a los baños o a la cocina. Otro elemento a tener en cuenta son las mesas que lo rodean. Es muy molesto que mientras esté comiendo, constantemente lo choquen con la silla de atrás. Si se trata de un lugar pequeño tenga en cuenta este detalle sino quiere pasarse la cena diciendo: “permiso, gracias”.
Si llegó a este momento respetando las indicaciones, creanos que va por buen camino. Ha llegado el momento de pedir: momento importante si los hay. Para no pasar vergüenza, no elija una comida por su nombre extragavante, confíe en lo que comúnmente come cuando asiste a un restaurant. Evite por ejemplo el escalope africano con puré de calabazas y salsa china. Si usted se apresta a conocer una nueva comida, seguramente dejará el plato casi sin tocar, y esto no es una buena imagen ante su agradable compañía.
Bien sabe usted que la elección del vino corre por su cuenta, ni siquiera intente consultarle a ella. Con firmeza y prestancia pida una bodega particular y un tipo de uva.
En este punto debe hacerse una aclaración. La relación con los mozos es fundamental, inclusive si usted quiere quedar bien ante su dama. En este sentido, evite los maltratos. Sin embargo, no se olvide de algunas indicaciones básicas que le servirán para una relación cordial. Usted debe dejar en claro que ambos pedidos deben ser traídos juntos. Resulta muy molesta esa característica típica de los restoranes que traen las cosas cuando están listas y no pensando en que se trata de una cena en compañía, donde ambos deben cenar al mismo tiempo. Evite comer en cuotas.
Si no ha podido establecer una buena relación con el mozo, y ve que le traen la comida fría, a destiempo, que usted debe pedir en vez de esperar a ser atendido, hay un dato que nunca falla: ¡quéjese! No se preocupe si su acompañante empieza a ponerse incomoda, ya verá los resultados. El objetivo es conseguir que alguien con poder de decisión se acerque y le diga: “de ahora en más, cualquier cosa que necesite me lo pide a mí”. Con esto logrará varias cosas. Primero, elegancia ante la dama presente. Luego alguna que otra atención con tal de generar en usted una sensación agradable para volver a contar con su presencia en el futuro, algo como un agasajo de la casa. Y lo último y más importante, tendrá la justificación exacta para no dejar una propina abultada. “Vos viste como nos atendió, la propina sería un mal incentivo”. Ella lo aprobará.
Llegado a este punto, tiene todo para ganar. Vaya tranquilo, acompáñela hasta su casa y seguro conseguirá que le digan: “¿tomamos un café?” ¡Suerte, ganador! La noche es suya: disfrute la felicidad.