Se define el torneo. A pesar de todo su esfuerzo, parece que ni Lavolpe va a poder arruinar el campeonato de Boca. Aunque fue derrotado por Belgrano, el equipo del “Coco” llega a la última fecha con tres puntos de ventaja sobre Estudiantes. De esta manera, un empate con Lanús en la Bombonera lo consagrará tri campeón del fútbol argentino por primera vez en su historia. De todas formas, el “bigotón” pide cautela: “no hay que relajarse, no es fácil mantener el resultado de local, sobretodo si tenemos en cuenta que no puedo sacar al tronco de Palermo porque me linchan”. Las estadísticas le dan un respaldo al DT fanático del tequila (“a veces no lo puedo controlar, le doy hasta llegar al gusanito”, comenta entre -estridentes- risas), ya que hace varios meses que Boca mantiene el invicto en su estadio. Sin embargo, a partir de su llegada, “Richard” ha logrado hacer temblar cualquier racha positiva en el equipo de la ribera, desde el invicto (perdido en manos de la “máquina” del Káiser), hasta los triunfos al hilo, que se interrumpieron al no poder meterle un gol a Godoy Cruz.
Qué decir del otro (¿ex?) candidato al título, ese Estudiantes que emociona a sus seguidores por el amor propio que demuestra en cada último cuarto de hora de los partidos. Fue el único que pudo ponerle pimienta al torneo, aunque todos sabemos que muy pocos se acordarán del campeón de este Apertura, si se consideran todos los hechos extraordinarios que sucedieron a lo largo del mismo. Lo más resonante fue el retiro de Jorge “el polo” Quinteros, quien sorprendió a propios y extraños al declarar que todavía estaba jugando profesionalmente, pero que dejaría, como lo hizo, el pasado domingo. Tampoco se pueden pasar por alto los creativos insultos que recibe fecha tras fecha el “Cabezón” Ruggeri (hasta no hace tanto tiempo candidato de Niembro para la selección), ni la rutilante renuncia de “Boquita” Pogany, quien se cansó de, según sus propias palabras, “hacer el ridículo creyendo que Quilmes puede safar”.
Un capítulo aparte merece el tema de la violencia. En este torneo se vio por primera vez un claro compromiso para erradicar este flagelo que es propio de nuestro fútbol. Se notó desde el vamos que para el presidente de la AFA no fue cuestión de hacer anuncios para causar un golpe de efecto y después no hacer nada, de hace un mes a estos días, la situación cambió radicalmente. Ojo, tampoco se pueden esperar milagros, como que Mostaza Merlo mande a su equipo a atacar, o que se acaben las barras bravas mantenidas por los dirigentes, o que se termine con la reventa organizada. En fin, desde Froyd saludamos el accionar de Don Julio, que seguramente se vio desbordado por esta nueva realidad en el deporte nacional. Está claro que un dirigente de su magnitud no va a salir a poner excusas, aunque en este caso puede ser que la situación haya sido heredada de alguna gestión anterior, si es que hubo alguna. “El problema no fueron las amenazas en sí”, explica un alto dirigente del Comité Ejecutivo de AFA, “lo que no puede volver a pasar es que alguien que quiere hacerle mal al fútbol haga públicos los aprietes”.
En fin, un nuevo torneo se acerca a su conclusión, con todo a favor para que Boca agregue una nueva estrella a su escudo, y así recaude grandes dividendos de Merchandising en Medio Oriente. Para el “pincha” quedará el recuerdo de una gran campaña, mientras que para el resto será la hora de pensar en la pretemporada y los refuerzos (según primicia de “Toti” Pasman: Boca traería a Edgar Davids y River pondría a punto a Enzo Francescoli).