"Un grito de corazón: viva Perón, viva Perón"

Finalmente, el pueblo pudo homenajear al carismático líder en una calurosa fiesta de la patria. La algarabía era tal en los concurrentes que se produjeron pequeños episodios de zozobra (palazos, cráneos rotos, fractura expuestas y unos tímidos disparos), que por suerte no impidieron el normal desarrollo del acto (no) político de los fieles herederos del General. Mientras los muchachos se disputaban las “primeras filas” en el público, héroes de la talla de Moyano, Cafiero y Duhalde atinadamente evaluaron que “el show debía continuar”.

quirozDe poco sirve empezar a señalar a un sector político o al otro (aunque Grondona tan bien haya englobado los posibles responsables políticos con su televoto). ¿Qué conclusiones verdaderamente significativas pueden inferirse rastreando los amigos poderosos de Moyano o del “Pata” Medina, por citar a algunos implicados? Realmente ninguna. Sería tendencioso al extremo atribuir la trifulca a los resabios de la mafia Duhaldista representada por la UOCRA La Plata, por un lado, y al resplandeciente aparato K por el otro.

Las declaraciones off the record de Felipe Solá son reveladoras: “en la pelea encarnizada por un voto ya no se respetan los códigos. No puede ser que porque le quieran embarrar la cancha a toda costa al presidente, le metan todos los sapos en mi Provincia. Sinceramente estoy indignado, siento que me están escupiendo el asado”. Está claro que razones no le faltan al gobernador para sentir que le están jugando sucio: como si no tuviera mucho para remar con la desaparición de López, ahora se tiene que dedicar a perseguir a los descuidados que se enfrentaron a la vista de las cámaras. “No me van a alcanzar ni los 500 millones que traje de Estados Unidos para levantar mi imagen después de todo esto”, lamentó mientras leía la Constitución en busca de la letra chica que le permita una nueva reelección.

Otro que se refirió a lo sucedido fue el titular de la CGT Hugo Moyano, quién manifestó su contrariedad en lo que calificó como una clara maniobra para perjudicarlo: “fue un complot en mi contra, estaba todo armado”. Aunque el único armado captado por las cámaras fue el chofer de su hijo, un dirigente apodado “Madonna”, quien dejó trascender a través de su abogado la versión de que “disparó para evitar una masacre”. En la misma línea de análisis, y demostrando las mismas convicciones peronistas se preguntó públicamente Cafiero: “¿Pero mató a alguno?¿Entonces cuál es el problema?”

El saldo del asunto incluyó numerosos heridos, con lesiones de distinta magnitud, aunque está claro que lo más importante fue el daño al Fiat que perteneció a Perón y al portón de algarrobo importado de Canadá que, en palabras del ex presidente Eduardo Duhalde “costó en su momento un buen porcentaje del esfuerzo de los contribuyentes”.

Acerca de Froyd

Es el jefe. Cuando le hablan de política, utiliza su cintura y esquiva el compromiso afirmando “se lo dejo a los que saben”. Y cuando le repreguntan qué opina de F. de Narváez, mete una gambeta etílica a lo Ortega y dice: “lo dejo a tu criterio”.
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