Si quiere ser una de las tantas personas que se creen más inteligentes o superiores a las demás, ya sea por tener una capacidad mental superior o la famosa “viveza criolla” a la hora de obtener un codiciado asiento en algún transporte público, no dude en seguir paso a paso estas estrategias que lo van a ser sentir más feliz, al menos por cuarenta minutos.
Es muy probable que cuando vaya caminando rumbo a la parada del colectivo y esté a menos de cincuenta metros de ésta, vea como el bondi acelera, a pesar de que el chofer lo estaba mirando por su espejo retrovisor. ¡No se aflija! Seguramente, con la frecuencia que circulan los internos, en escasos quince minutos otro coche repleto de personas pasará por ese lugar y (se) lo cargará “sin problemas”. Ese es el momento en que hay que poner en práctica las destrezas y lo que uno aprende en la calle.
Si en la parada hay mucha gente esperando y está en el primer lugar de la fila, avance primero y suba. No titubee, no dejar pasar a las mujeres y menos a las embarazadas es PRO. Con esto evitará quedarse abajo del colectivo si éste llega a arrancar al llenar su capacidad o si al chofer se le cantó el quinto forro de las pelotas. Después de decirle al conductor: “0,75″ (a pesar de que se sube en Boedo y va hasta Ciudad Universitaria) comience a esquivar personas y a mezclarse entre la muchedumbre a la voz de: “Permiso, gracias” y no se detenga hasta llegar al fondo del colectivo.
Matemáticamente, allí va a tener más posibilidades de sentarse debido a la cantidad de asientos ubicados en la parte trasera, pero igual nunca se pare al lado de una mujer. Si una persona que está sentada en alguna de las butacas aledañas a su físico decide levantarse, tendría que ceder el asiento como todo un caballero: Ó¡mandinga! Meta codo y gánele la posición al mejor estilo Telerman, para que ella no pueda escabullirse y quitárselo.
Una vez sentado no se duerma en los laureles (aprenda del Jefe de Gobierno), si bien no necesita tener A+BA, aún quedan cosas por hacer: el primer paso a seguir es ir mirando siempre por la ventanilla. Coquetee con las calles, las plazas, los autos, cualquier pavada, pero nunca mire a las personas que están paradas esperando que alguien le ceda el lugar porque pueden llegar a convencerlo, manipularlo o ablandarlo.
Una segunda estrategia para este momento, puede ser sacar de su mochila un ipod o algunos apuntes de la facultad. Demostrará de esta manera que está complicadísimo para rendir un parcial, y la gente entenderá el por qué no dona su lugar.
Por último (y ésta nunca falla), se hace el dormido induciendo un cansancio eterno proveniente de muchas horas de laburo, aunque que el único desgaste que realmente posea se deba una larga jornada nocturna ruletera, en busca del “colorado el siete” de la felicidad.